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Carta abierta a los concejales de San Carlos, Lucrecia flores y Roberto Tapia.


Lo primero que quisiera es saludarles afectuosamente. Además voy escribirles directamente y de frente, como ha sido mi estilo siempre, aun cuando los costos que he pagado me recomiendan otra cosa. Pero aquí estoy una vez más enfrentando al poder establecido.
Nos guste o no, estemos conformes o no, ustedes representan un cierto poder administrativo local,  producto de las últimas votaciones que los eligió como concejales y eso es una cuestión indesmentible.
A ambos los conozco desde hace años. Por distintas razones ustedes han llegado a ocupar un cargo de relativa importancia dentro del orden administrativo comunal. Como concejales tienen el deber principal de supervigilar y fiscalizar la labor del Alcalde. Esta solo misión de fiscalización debiera ser la principal labor, sino la única, de la que ustedes debieran preocuparse.
Por razones larga de explicar, ustedes representan dentro del concejo las ideas progresistas y son a la vez concejales oficialistas, es decir, representan a nivel local a la actual administración de Michelle Bachelet. Esta situación debiera obligarlos primero a mantener una conducta de sumo apego a los lineamientos de nuestro programa de gobierno, que supongo ustedes han leído y conocen a cabalidad y por otra parte, de algún modo debieran ustedes procurar una conducta política, ética y moral de la mayor altura, atendiendo a su condición de concejales oficialistas.
Es de conocimiento público el cuestionamiento que se ha hecho por parte de la comunidad sancarlina de los millonarios viajes que han realizados los integrantes del concejo comunal, principalmente el alcalde Gebrie y ustedes han hecho vista gorda a esta situación soslayando dichos cuestionamientos, creyendo que éstos cuestionamientos vienen de “ciertos envidiosos que no pueden viajar”.
 No es mi caso, he tenido la posibilidad de viajar y conocer otros países con un esfuerzo enorme y se lo costoso que resulta un viaje al extranjero, aquí el asunto es otro, queda la sensación que ustedes se han aprovechado de su condición para viajar gratuitamente, con todos los gastos pagados y más encima reciben una suma millonaria para sus bolsillos producto de estos cuestionados viajes. Cabe hacer notar, que diariamente ustedes reciben una suma superior al sueldo mínimo de cualquier trabajador chileno.
Hasta ahora que se sepa, nunca dieron cuenta a sus bases del famoso viaje a Panamá, que fue todo un fiasco, porque ustedes concurrieron a un seminario que nunca se realizó, cuestión que se les avisó y a pesar de eso igual viajaron a gastar la plata de todos los sancarlinos.
 Lucrecia has viajado dos veces a la Isla de Cuba y no logras aun dimensionar el tipo de sociedad que representa el pueblo cubano y lo que resulta aún más penoso es que no alcances a comprender el daño que le haces a la imagen de Cuba promoviendo la venida de médicos cubanos como si éstos fueran una mercancía.
Roberto, por tu lado has resultado una verdadera decepción para los que alguna vez vimos en ti un renuevo de la vieja forma de hacer política, en donde habíamos visualizado ética, moral y comportamiento a toda prueba atendiendo a tu reciente historia como pastor evangélico. Ha sido lamentable por mi parte comprobar lo equivocado que estaba en torno a estos principios rectores de la conducta humana. Aún es tiempo de retomar el rumbo. Ambos están en la posibilidad de dejar estas prácticas cuestionadas y retomar el rumbo de lo correcto y dejar a la vez de comprometer la dignidad de la acción política de los sectores progresistas de nuestro país. Es el momento preciso para volver sobre lo andado y retomar el camino de lo correcto.

Por ahora ambos, han desilusionado a algunos, han confirmado las sospechas de otros y por sobre todo se han puesto en una situación difícil de sostener, toda vez que muchos seguimos creyendo que es posible recuperar la administración municipal local en una próxima elección, pero con el comportamiento de ustedes hasta ahora, el camino se hace aún más difícil.
Insisto majaderamente en el llamado a corregir lo obrado y a ocupar con dignidad el cargo que ostentan, dejando de lado cualquier acción por tentadora que parezca. Debemos ser capaces de construir una sociedad mejor, más justa, éticamente sostenida y moralmente accionada, para lo cual requerimos de nuestros representantes una conducta acorde, cuestión que hasta ahora no ha sido posible distinguir con ustedes dos.

Lamentando la conducta hasta ahora exhibida por ambos, me despido de ustedes en la convicción más absoluta que están en el momento propicio para corregir y enmendar las conductas impropias en las que han incurrido, atendiendo principalmente a la propia historia que ambos tienen con valores cristianos, que dudo han sido olvidados por ambos.

Atte  Ricardo Múller Varas.

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