La reciente decisión de Empresas Iansa de cesar la contratación de remolacha nacional para la temporada 2026-2027 no es solo un golpe a un rubro; es una fractura en la columna vertebral de la seguridad alimentaria y el desarrollo territorial de la Región de Ñuble. Ante el repliegue de la industria procesadora, que hoy opta por la rentabilidad de la azúcar cruda importada, el Gobierno no puede ser un mero espectador de un funeral productivo. Pero esta decisión, con lo dura que ha sido para muchos compatriotas, abre una ventana de oportunidad única para dinamizar la economía rural de Ñuble. La reconversión de la que se está hablando no debe ser una huida desesperada hacia un solo cultivo (como el avellano o el cerezo), sino una diversificación inteligente que combine rubros agrícolas y pecuarios de retorno rápido, bajo el enfoque de sostenibilidad y tecnología. La responsabilidad de los lideres gremiales y autoridades de todo nivel es encabezar una...
¡Estoy feliz! Este domingo fui a la feria y compré peras y manzanas. Cuando fui a pagar, mi casero me dijo: “Son dos lucas por las peras y tres por las manzanas: cinco lucas”. Cuando le pasé tres lucas, me miró raro. –¿Algún problema? –pregunté. –Faltan dos –me contestó molesto. Le dije: “No, está bien. Por las peras ya le pagué dos y, como las manzanas valen tres, voy a descontar las dos que ya le entregué por las peras”. –Pero, oiga… ¡son cosas distintas! –alegó el casero. –Sí, pero usted sabe que lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa. Si a los grandes empresarios los dejan descontar de su impuesto a la renta el impuesto a las utilidades que ya pagaron sus empresas, ¿por qué yo no voy a poder descontar el pago de mis peras del precio de mis manzanas? –¡Eso no tiene sentido! ¡Son cosas distintas! –insistió. –Claro, no tiene sentido, pero mejor vaya acostumbrándose, porque si los parlamentarios le aprueban al Gobierno la famosa “ley de integración tributaria”, esto...