EN SAN CARLOS, LOS DERECHOS NO SE COMPRAN NI SE VENDEN

 

                                                                        Texto Por: “La Tinta Violeta

Para el domingo 21 de noviembre de este año, se proyectan las elecciones presidenciales en nuestro país. Desde los conglomerados políticos se barajan los posibles candidatos que serán ofertados como nuestras opciones para votar en dichos comicios. Si bien aún es tiempo de que aparezcan variadas opciones o aquel esperado líder que sea capaz de encarnar el grito de las multitudes, que en las calles reclamaron una transformación profunda del sistema, hay una realidad que es indiscutible: “la derecha tiene nulas posibilidades de volver a ser gobierno”. Y estas afirmaciones no son infundadas, sabemos que el proyecto encabezado por Sebastián Piñera tiene el triste récord de situarse como el de más baja aprobación en 30 años, llegando en su momento más crítico a un 6% de aceptación por parte de las chilenas y chilenos.


Lamentablemente, el gobierno local no está alejado de estas cifras de desaprobación, aunque pretendan hacernos creer lo contrario. La forma en que enfrentaron las manifestaciones sociales, los juicios por faltas a la probidad, las malas prácticas, los papelones y la vulgaridad a la que nos han tenido sometidos durante tantos años han hecho lo suyo en la percepción de las sancarlinas y sancarlinos, calando un profundo vacío entre el discurso añejo y ofensivo al que la derecha nos ha tenido acostumbrados. De este modo, se ha suscitado el despertar de un San Carlos que ya no les será posible convencer con una caja de alimentos, promesas de caminos pavimentados, un saquito de carbón para el invierno o una fila de empanadas en domingo; ¿saben por qué?, porque San Carlos no es ingenuo, no somos ovejas que caminan directo al matadero, sabemos que todas y cada una de las acciones que un gobierno emprenda en nuestro beneficio, no representan “favores” que debamos pagar con un voto o una linda sonrisa, son simple y sencillamente nuestros derechos y como bien lo dijo José Martí: “Los derechos se toman, no se piden, se arrancan, no se mendigan”.


En este contexto, no puedo dejar de referirme a la realidad local y a ciertas estrategias que se han suscitado en tiempos de campaña a la alcaldía 2021- 2024, donde la clásica derecha, con una personalidad y falta de memoria que nos conmueve, viene vestida como compañera de nuestros dolores, cuando sabemos a ciencia cierta que sus privilegios les han nublado la vista y el alma. Jamás los vimos ni los veremos en las calles levantando nuestras banderas de lucha, aunque hoy quieran hacernos pensar lo contrario…






He aquí, tenemos a nuestra pequeña derecha local, usando recursos de la época medieval y jugando con algo tan básico como la alimentación y el bienestar comunitario para ganar los votos que les permitan seguir manejando el latifundio y a sus inquilinos…


No sigan ofendiendo a nuestro pueblo pensando que no nos damos cuenta de sus artimañas, San Carlos está vivo, pensando y sintiendo e incluso ante las promesas de hacer grandes obras junto a sus correligionarios políticos en el poder central, dejo planteada la siguiente pregunta:

¿Cómo moverán sus contactos para agilizar tan milagrosamente los procesos, si ya no tendrán redes en un próximo gobierno nacional?

En el tiempo que les queda aprovechen de hacer todo lo que les sea posible. Incluso en época de campaña, momento donde, a manera de milagro, aparecen los recursos que por muchos años estuvieron guardados y a los que hoy es posible echar mano para responder a las necesidades que nuestras comunidades debieron padecer tantos años en la espera de su “generosidad”. Pero no lo hagan como un favor o un acto que deba ser aplaudido y pagado con un voto por las sancarlinas y sancarlinos, simplemente háganlo porque es su trabajo y es remunerado con “un digno sueldo” que se costea con el sudor y sangre de todos los chilenos. Esos sueldos “reguleques”, que tanto distan del salario mínimo al que ustedes han condenado a quienes levantamos el país con nuestro esfuerzo, sin recibir aplausos, ni las portadas de farándula, esas que ustedes están buscando en tiempos de campaña.

Comentarios