Chile alberga cerca del 43% de las especies de ballenas del mundo y la costa de Cobquecura se posiciona como una zona clave para su conservación. En el marco de esta conmemoración, el Ministerio del Medio Ambiente avanza en la creación de una nueva Área de Conservación de Múltiples Usos que permitirá ampliar la protección marina en la región de Ñuble.
Con más de 6.000 kilómetros de costa, Chile es hogar de aproximadamente el 43% de las especies de ballenas conocidas en el mundo, lo que lo convierte en un territorio estratégico para la conservación de estos mamíferos marinos. En este contexto, el 19 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Ballenas, una fecha que busca promover su protección y el respeto por los cetáceos.
El compromiso del país con su resguardo se remonta a 1986, cuando la Comisión Ballenera Internacional prohibió la pesca industrial de cetáceos ante la disminución crítica de varias especies. Posteriormente, en 2008, Chile dio un paso histórico al prohibir de forma permanente la captura de todos los cetáceos en sus aguas jurisdiccionales y declararlos monumento natural, estableciendo además normas que regulan la interacción humana con estas especies.
La región de Ñuble destaca por su riqueza marina y su alto valor ecológico y productivo. Su zona costera alberga recursos esenciales para la pesca artesanal, como merluza común, sardinas y jaibas, y constituye un hábitat clave para pequeños cetáceos como el delfín chileno, además de ser ruta migratoria de ballenas sei, jorobadas y franca austral.
El seremi de Medio Ambiente, Mario Rivas Peña, explica la importancia de esta efeméride y las acciones que promueven la conservación de estas especies: “Las ballenas son los animales más grandes del planeta, y nuestra costa cuenta con lugares privilegiados para el avistamiento de diversas especies de cetáceos, como el Santuario de la Naturaleza ‘Islote Lobería y Lobería Iglesia de Piedra’. Por ello, durante el desarrollo del 2025 realizamos una serie de talleres de socialización en los que, en colaboración con los servicios públicos, el Municipio y la comunidad de Cobquecura, trabajamos para crear una nueva área protegida más amplia. Esta área abordará las amenazas actuales mediante una zonificación que compatibilice la pesca artesanal y el desarrollo local, además de incluir un plan de acción enfocado en la conservación, con estrategias y un programa de educación ambiental”.
En los últimos años, regionalmente el Ministerio del Medio Ambiente, a través de la Seremi del Medio Ambiente de Ñuble, ha impulsado este proceso mediante actividades de educación ambiental, sensibilización comunitaria y estudios técnicos participativos, generando insumos que permiten fortalecer y ampliar la actual protección costera bajo la figura de Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU).
La propuesta denominada “Área de Conservación de Múltiples Usos Costa de Cobquecura” se emplazaría a lo largo del borde costero de la comuna, con una superficie aproximada de 23.953 hectáreas, desde el sector de Tregualemu por el norte hasta el estero Mela por el sur, extendiéndose cinco millas náuticas mar adentro. En tierra, considera la zona intermareal y una franja de 80 metros de borde costero de uso público a lo largo de toda la comuna. Esta iniciativa busca resguardar no solo a los cetáceos, sino también enfrentar amenazas como la contaminación, la pesca ilegal y la perturbación humana, mediante una zonificación que permita la coexistencia entre conservación marina y actividades productivas tradicionales.
Desde 2008, el Programa de Investigación Marina de Excelencia (PIMEX) de la Universidad de Concepción ha registrado ocho especies de cetáceos en el Santuario de la Naturaleza Islote Lobería e Iglesia de Piedra, entre ellas ballenas sei, jorobadas, franca austral y fin, además de orcas y delfines chilenos.
En las costas de Cobquecura es posible avistar principalmente tres especies de ballenas. La ballena franca austral, de entre 13 y 16 metros de longitud y hasta 40 toneladas de peso, se caracteriza por su boca curvada y largas barbas filtradoras. La ballena sei, que habita mar abierto, alcanza hasta 16 metros de largo, es una de las más veloces y se distribuye en gran parte de los océanos del mundo. Por su parte, la ballena jorobada, reconocida por sus largas aletas pectorales y espectaculares saltos fuera del agua, puede medir hasta 16 metros y pesar cerca de 36 toneladas.
SERNAPESCA cumple un rol fundamental en la fiscalización del avistamiento de cetáceos, asegurando el respeto de las distancias mínimas para proteger a las especies: 50 metros para cetáceos menores, 100 metros para ballenas y 300 metros para ballena azul. En el caso de la ballena franca austral, el acercamiento de embarcaciones está completamente prohibido, permitiendo su observación solo desde tierra.
El ecosistema marino de Ñuble, que alberga además una de las poblaciones más importantes de lobo marino común de la zona centro-sur de Chile y una población residente de delfín chileno en la desembocadura del río Itata, representa un importante atractivo turístico y de conservación. En este contexto, se han desarrollado ferias ambientales, voluntariados y señaléticas educativas para fortalecer el cuidado del entorno.
Las ballenas cumplen un rol esencial en el equilibrio del océano, al actuar como reservorios de carbono y contribuir a la fertilización marina mediante la liberación de nutrientes, ayudando a regular el clima y fortalecer la biodiversidad. Su protección resulta clave para la salud de los ecosistemas y para enfrentar los efectos del cambio climático.
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