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DECLARACIÓN PUBLICA UNION PORTUARIA DE CHILE

MINUTA EXPLICATIVA DE POSTURAS DE LA UPCH ANTE LEY CORTA

La Ley corta en este instante se encuentra con 2 puntos en discusión. Ellos son:
1.      La realización de reemplazos en los momentos de producirse el descanso por colación.
2.      El modo de cálculo del aporte empresarial al Fondo de Modernización Portuario.
Con respecto al punto 1, la razón que empuja a la UPCH a solicitar en primer lugar que se cumpla el derecho al descanso de colación, es por un tema de salud y seguridad laboral dentro de una agenda propia de desprecarización del trabajo portuario, encaminándolo hacia los cánones internacionales (definidos por la OIT) de trabajo decente. Es por ello que no aceptamos la indicación de poder realizar reemplazos en el momento en que los trabajadores tomen su colación, ello por las razones que exponemos a continuación:


a.      Por salud.
Son numerosas las instituciones (INTA de U de Chile, ACHS, OIT, OMS) que han realizado estudios que indican que una alimentación adecuada en el trabajo debe realizarse en un entorno tranquilo e higiénico y en un lapso no mayor a 4 horas una vez iniciado el turno laboral, de lo contrario se produce una disminución en el metabolismo basal  causante de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, además de fatiga, irritabilidad,  estrés laboral y desconcentración  lo que es un peligro para la seguridad física en lugares de labores de alto riesgo como son los puertos. Estas investigaciones nos indican que no podemos continuar con la actual modalidad de colar “cuando se pueda”, pues su contribución a nuestra salud  puede ser nula o sencillamente perjudicial, lo que nos lleva a la necesidad de normar esta situación, bajo estándares científicos, con el fin de disminuir las enfermedades causadas por una dieta realizada de forma inadecuada y los problemas de seguridad física y mental que ello además conlleva. La alimentación adecuada en el trabajo, para nosotros, no es solamente un asunto laboral es una política de salud pública.
Tomando en cuenta este argumento es que afirmamos que el descanso para colación debe realizarse a las 4 horas de haber iniciado los turnos, aunque también se acepta el criterio de la Dirección del Trabajo que señala que el descanso debe hacerse en un rango entre 3,5 y 4,5 horas de iniciado el turno. Más allá de ese rango ya no generaría los beneficios de salud deseados.

b.- Por Convenios y Legislación.
Chile es miembro activo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con la cual ha suscrito una serie de Acuerdos y comprometido la realización de Programas que buscan generar un trabajo cada vez más seguro y saludable. Es así como el año 2008 se comprometió a realizar el Programa Nacional de Trabajo Decente a través del cual debería desarrollar, de forma tripartita, un conjunto de políticas y acciones sociolaborales para promover trabajos productivos y adecuadamente remunerados, socialmente protegidos, con resguardos a sus derechos fundamentales, sin discriminación alguna y con Dialogo Social. En la Agenda de dicho Programa se incorporó en su punto 4 el “Diseñar una política nacional de seguridad y salud en el trabajo e implementarla a través de mecanismos tripartitos”. Además el año 2011 Chile ratifica el Convenio 187 de la OIT, entrando en vigencia el 2012, donde se compromete a” promover el derecho de los trabajadores y trabajadoras a un ambiente laboral seguro y saludable; a evaluar y combatir, en la fuente, los riesgos profesionales y los peligros inherentes al lugar de trabajo”  y donde al gobierno le corresponde “ofrecer el marco legal e institucional necesario para garantizar que los trabajadores ocupen puestos de trabajo seguros y saludables” resaltando la característica tripartita en las instancias donde eso se resuelva. Ello genera que el inclinarse  por la alternativa que más asegure la salud y seguridad en el trabajo, si cuenta con la evidencia, para el Estado no es sólo una opción sino que una obligación internacional.
Esa misma organización el año 2005 presenta el estudio “Food at Work. Workplace solutions for malnutrition, obesity and chronic diseases (Wanjek, 2005)” donde se demuestra la importancia de la alimentación en el ámbito laboral y los beneficios de salud y productividad que ello conlleva[1]. El año 2012 se profundizó la relación entre la alimentación y el mundo del trabajo con el estudio “Un enfoque integral para mejorar la nutrición en el puesto de trabajo: Un estudio de las empresas chilenas y recomendaciones adaptadas” donde se concluye que los empleadores deben considerar que las inversiones para una alimentación en un contexto ideal no son un gasto, sino que reportan importantes beneficios económicos. Que la entrega de dinero como compensación alimenticia no cumple con los objetivos de salud y seguridad comprometidos. Y que el Estado debe comprometerse más allá de obligar a las empresas a tener casinos y un tiempo adecuado para la alimentación (asunto que no se realiza), sino que debería crear políticas públicas referentes a la alimentación sana en el trabajo en el marco de una política nacional de salud y seguridad laboral.

Tomando en cuenta las obligaciones tomadas, con la ratificaciones de los distintos Convenios con la OIT, el derecho asegurado constitucionalmente por el Estado a la vida e integridad física (art 19 n°1)  y los muchos estudios que demuestran la relación entre salud y seguridad en el trabajo con una adecuada alimentación realizada en los tiempos adecuados ( no mayor a intervalos de 4 horas), es que reafirmamos que el tiempo de colación debe ser asegurado y promovido por el Estado en el rango indicado en el punto anterior.

Siendo así, y tomado el caso portuario de 3 turnos diarios, que en la mayoría de los terminales son los mismos, tendríamos que:

·         En el turno que va desde las 8:00 AM hasta las 15: 30 PM el periodo de colación debería realizarse a las  11:30 como mínimo y 12:30 cómo máximo.
·         En el turno que va desde las 15:30 PM y las 23:00 PM el periodo de colación debería realizarse a las 19:00 PM como mínimo y 20:00 PM como máximo.
·         Y, en el turno que va desde las 23:00 PM y 6:30 AM la colación debería realizarse a  las 2:30 AM como mínimo y 3:30 AM como máximo.
, ello debería ser así para cumplir con el objetivo de protección a la salud y seguridad del trabajador comprometido por el Estado de Chile.

Siendo así, las cuadrillas de reemplazo deberían actuar en ese rango de tiempo solamente, dado que es ahí cuando se ejecutaría la detención para colación (para tener efectos positivos en la salud) lo que deja varias dudas a su realización. Una de ellas es que la legislación vigente no contempla trabajo eventual portuario menor a 4 horas, por lo cual un turno de 30 minutos a una hora  y media estaría fuera de la legislación vigente (art 137 letra b) del Código del Trabajo).

c. Por Modernización y Desarrollo.
No hay duda que la industria portuaria es estratégica para el funcionamiento del modelo económico exportador de nuestro país, dado que a través de los puertos salen más del 92% de los productos que se comercian con el exterior significando ingresos superiores a los US$70 mil millones. Pero también se sabe que la naturaleza de las labores realizadas hacen que se disponga de una legislación especial, en lo que a trabajo se refiere, donde a raíz de la incerteza programática con que se realizan las labores en cada terminal, pues los atraques de naves tienen muchas condicionantes que hacen que sus horarios no sean del todo previsibles (lluvias, marejadas, niebla, nieve o atrasos ente muchos casos) se da la figura del “trabajador eventual”  que, dada su naturaleza legal, le permite a la industria adaptar su contrato al cambiante horario de atraques de buques.
Esta extrañeza legal, que se da en todos los puertos del mundo, es de carácter muy limitado en el país y estimamos que así debe ser, que no debe extenderse, sino que debe regularse generando normativas que les pueda salvaguardar sus derechos laborales como a cualquier trabajador, pues un trabajador portuario eventual no debe ser sinónimo de trabajador precarizado. Es así que se ha procurado limitar su expansión, delimitando claramente su extensión regulando de mejor y más estricta forma su crecimiento, limitando el ingreso a esta forma laboral (regulación de tarjetas portuarias, profesionalización del trabajo portuario, etc). Ello ha llevado a conformar una mesa de trabajo con el gobierno para delimitar el ingreso a la masa de trabajadores eventuales en los puertos y buscando poder llegar a acuerdos tripartitos de la cantidad de trabajadores eventuales autorizados en el país, pues el que existan más trabajadores que plazas de trabajo es un detonante automático de la precarización de éste, trayendo inestabilidad laboral y salarial. Incluso el presidente del directorio de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport) ha señalado que la verdadera modernización llegará a los puertos “si va de la mano de la estabilidad laboral[2]”.
Es por ello que nos llama profundamente la atención, y nos preocupa de sobremanera, la propuesta de hacer aumentar aún más la masa de trabajadores eventuales (propuesta empujada por las empresas y sus aliados), pues va en sentido contrario a lo que ha sido el discurso y la intención de las conversaciones llevadas a cabo, abriendo la puerta a aumentar los niveles de precarización producto de generar  trabajadores eventuales aún con menos derechos que los que actualmente existen al laborar en un sistema de trabajo de dudosa legalidad (deberían trabajar por turnos inferiores a 4 horas, con la consiguiente merma de ingresos), lo que empujara a éstos a competir en la consecución de turnos normales de trabajo (de 7,5 horas, con más ingresos) llevando a la baja los salarios y la estabilidad de los actuales trabajadores que trabajan bajo el sistema eventual.
Por otra parte, existe clara evidencia que los puertos están llegando a su límite superior de tamaño de planta, donde la incorporación de más mano de obra (en situaciones similares de espacio y tecnología) sólo acarreará perdidas a las empresas.
Por ejemplo, en el puerto de San Vicente, la empresa concesionaria SVTI del grupo Lucksic el año 2013 tuvo un descenso de 12% de tonelaje movilizado (un 80% en contenedores), un decrecimiento de 16% de Toneladas teus movilizadas y una baja del 15% de los turnos realizados, pero consiguió un aumento del 52% de sus utilidades manteniendo la misma tarifa. Eso se explica por una fuerte baja en los costos fijos de producción  (de 21% entre fijos y variables), sobre un 13% de disminución de los ingresos, lo que indica que se estaba produciendo por sobre su capacidad. Este ejemplo nos lleva a precisar que el que se incorpore más mano de obra a una faena (suponiendo que esta trabaje en conjunto con la que está normalmente laborando) sólo arrastraría perdidas a los puertos saturados, por agregar en el mismo espacio muy limitado y con similar tecnología una mayor cantidad de trabajadores con un cada vez más decreciente ingreso marginal[3] y una mayor tasa de accidentabilidad.
La UPCH no busca que los puertos pierdan su capacidad competitiva, todo lo contrario, pues ello a la larga también significará una merma en nuestra capacidad de crecimiento salarial. Eso sí, nuestra propuesta busca que el crecimiento signifique un desarrollo para todos los actores que participamos en la industria y para el país. Un desarrollo que sea sustentable económica, social e internacionalmente, que respeta las normas laborales y los derechos de las personas y que arrastre a todo el país en una senda de progreso compartido.
Nuestra propuesta hace eco de las investigaciones arriba señaladas, que demuestra que una alimentación saludable en el lugar de trabajo aumenta hasta en un 20% la productividad del trabajador[4], que un 1% de kilocalorías bien incorporadas al cuerpo humano significa un aumento de 2,27% de productividad laboral[5], que la incorporación indiscriminada de horas/hombre a la producción en los terminales sólo genera efectos adversos a las utilidades sino se le incorpora tecnología, lo cual no ocurre a raíz de la baja tasa de capacitación y certificación de los trabajadores portuarios, acción que las empresas no realizan y al que el Estado dedica escasos fondos.[6]
El apoyar y permitir el hecho de que se siga incorporando mano de obra, cuya única forma de contribuir a la rentabilidad de la empresa es que ésta tengo cada vez un valor menor (lo que sería posible si se satura el mercado laboral de trabajadores eventuales como se quiere hacer), es propiciar una competencia desleal a los puertos que buscan mejorar tecnológicamente mediante distintas inversiones e incentivaría la precarización laboral como forma de generación de utilidades, profundizando aún más la conflictividad en los terminales portuarios del país con la consiguiente inestabilidad en las inversiones de la industria exportadora.
Por último, las empresas no son menos productivas por tener menos horas/ hombre a su disposición, sino por el bajo interés en el perfeccionamiento de su personal y en la inversión tecnológica. Por su parte el Estado por décadas ha dejado la industria portuaria a su suerte, a pesar de lo estratégico para la economía. En la actualidad no se disponen de estudios serios, objetivos y contundentes, investigación tecnológica y promoción al desarrollo técnico de la industria. Lo único que se disponen son estudios extranjeros, tecnología y métodos foráneos a pesar del capital científico e ingenieril que se dispone en nuestro país y en sus principales centros de estudios y universidades, pero que no cuentan con apoyo ni fondos para realizar aportes serios al sector.

d.      Por Historia.
La historia nos muestra variados momentos en que se debió tomar la decisión entre el dar un salto hacia la producción con estabilidad social y la defensa del modelo productivo vigente. Siempre la tendencia adversa al riesgo y el temor a lo nuevo llevó a conflictos entre los que se veían afectados por lo que ocurría en la industria, y siempre el miedo a perder competitividad y productividad  es  lo que mayoritariamente se ubicó en las mentes del empresariado y gobernantes. Pero la historia ha mostrado que ello siempre fue sólo miedo infundado y tras fuertes enfrentamientos, muchos casos con fatales resultados, se llegó a la verdad de que un nuevo modelo de producción, sustentable socialmente, no sólo da una mayor estabilidad al sector y al país, sino que es más competitivo que el anterior, que sólo se debía avanzar técnicamente para que ello fuera así.
“Los trabajadores (portuarios) no tienen razones valederas para declarase en huelga, ellos tienen un salario elevado por sobre los demás obreros. Este movimiento no habría tenido el alcance que tuvo, si la autoridad hubiera tomado medidas oportunas de represión”. Esta declaración, que es muy similar a las escuchadas a empresarios y autoridades en las movilizaciones del 2013 y 2014, en realidad se trata de las conclusiones de la comisión investigadora parlamentaria de 1890 sobre la huelga general de origen portuario realizada el mismo año. Las solicitudes del movimiento eran la baja del turno laboral de 12 horas a 8 horas, la supresión del pago con fichas o vales, pago de salario en monedas de plata o su equivalente en billetes, mejoramiento de las condiciones de trabajo (como el no permitir que se cargaran  sacos “al hombro” de más de 150 kilos), fin al descuento y multas arbitrarias a los salarios. Dicho movimiento que generó decenas de muertos y heridos, además de enormes pérdidas al país, no consiguió todo lo solicitado y se arrastró por años la problemática hasta que se generó el cambio y modernización del sistema productivo, lo que no sólo trajo estabilidad social, sino que además se aumentaron los rendimientos laborales.
En este instante se está nuevamente, en ese punto de inflexión, donde podemos empezar a crear un país no sólo estable, que permita dar seguridad  y estabilidad a los que trabajan y a los que invierten acá, sino que con una productividad mayor basada no en la precarización laboral sino en el mejoramiento técnico y en la promoción de mejoras continuas que beneficien a todos los actores nacionales.
Quienes voten este proyecto cargaran con la responsabilidad en la historia futura.

UPCH/UPBB



[1] La conexión entre falta de alimentación y la aparición de fatiga y somnolencia es sobradamente conocida con el consabido coste en vidas humanas que ello conlleva (Wanjek, 2005)
[2] El Mercurio, 03 de Junio del 2014.
[3] Vulgarmente se refiere a ese hecho como “estar topándose”.
[4] Wanjek, 2005
[5] Idem.
[6] Los fondos que se entregaron este año al programa Chile Valora no superan los US$1,5 millones , los cuales una pequeña parte se estaría destinando a los puertos.

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