Cada 31 de octubre
las calles se llenan de disfraces, risas y dulces: ¡es la tan esperada noche
de Halloween para las niñas y niños! Aunque esta tradición tiene sus
orígenes en antiguos rituales celtas y celebraciones anglosajonas, hoy se ha
convertido en una fiesta que en Chile se vive con gran entusiasmo. En
esta fecha, recorren las casas con la pregunta “¿Dulce o travesura?”, como una forma de pedir golosinas y compartir
un momento lleno de alegría.
Más allá de sus raíces
históricas, Halloween se convierte en una oportunidad para que las niñas
y niños jueguen, se expresen creativamente y se encuentren con otras y otros.
Desde un enfoque de derechos de la niñez, esta celebración nos recuerda que la
protección, voz y bienestar de las niñas y niños deben estar siempre al
centro de cualquier experiencia. En este sentido, es importante que las personas
adultas les expliquemos el significado de esta festividad, promoviendo así su derecho
a la información.

Carolina Diez Pastene, psicóloga supervisora del Programa Fonoinfancia
También es clave generar
condiciones que les permitan ejercer su derecho a participar. Si desean
unirse a la celebración, debemos acompañarles teniendo en cuenta sus intereses
y particularidades, para garantizar que disfruten de manera segura y alegre. Si
no quieren participar, hay que respetar su decisión, sin caer en obligar a que
formen parte.
Esta fecha, además, nos
recuerda otros derechos fundamentales: por ejemplo, al juego y la recreación. Estos
se hacen visibles cuando niñas y niños se disfrazan, imaginan e interpretan
personajes. El juego es, al mismo tiempo, un lenguaje, una necesidad y un
derecho esencial para su desarrollo integral, y como adultas/os tenemos la
responsabilidad de garantizar que este derecho se ejerza de forma segura,
sin discriminación ni riesgos.
También está la
integridad y protección frente a posibles peligros. Halloween, al celebrarse en
espacios públicos y de noche, puede implicar ciertos riesgos para niñas
y niños. Es vital que las y los adultos les acompañemos, organicemos rutas seguras,
nos coordinemos entre vecinas/os y les enseñemos algunas medidas básicas de
autocuidado. Así, les garantizamos que puedan disfrutar sin miedos ni
preocupaciones, usando el espacio público que muchas veces parece ser
territorio solo de las y los adultos.
Halloween nos brinda la
oportunidad de hablar con las niñas y niños sobre su derecho a la identidad
y la diversidad. Cada niña y niño tiene el derecho de decidir si quiere
disfrazarse o no. Ellas y ellos deben poder elegir cómo desean expresarse, sin
ser blanco de burlas ni de estereotipos que refuercen prejuicios. Las adultas/os
debemos respetar sus decisiones, pues así ayudamos a que crezcan en un
entorno respetuoso, amoroso, inclusivo y libre de discriminación, donde
puedan sentirse libres de ser quienes realmente son.
Sin embargo, debemos recordar
que algunos disfraces o decorados de Halloween pueden ser impactantes o incluso
aterradores para ciertas niñas y niños –en especial las y los más
pequeños–, ya que aún no logran distinguir claramente entre la fantasía y la
realidad, lo que podría generar miedo o angustia. Estas reacciones son
completamente esperables y forman parte de su desarrollo, por lo que no debemos
minimizarlas ni ridiculizarlas. Las y los adultos estamos llamados a acompañarles,
validar y respetar sus emociones, ofreciendo, de ser necesario, opciones más
amigables y seguras que les permitan disfrutar esta celebración.
Por otro lado, el derecho
a la salud también es fundamental. Si bien los dulces son parte de esta
tradición, es importante disfrutarlos de manera moderada y equilibrada,
promoviendo alternativas de alimentación saludable.
Halloween puede ser una fiesta que
va mucho más allá de disfraces y dulces. Con enfoque de derechos de niñas y
niños, puede ser una oportunidad para reconocerles como sujetos de derechos
y ciudadanos activos con intereses y deseos propios.
Ya sea “dulce o travesura”, lo más importante es
que niñas y niños celebren Halloween con alegría, seguridad y un profundo respeto
por sus derechos.
Si tienes dudas respecto
a este tema o a algún otro relacionado con la crianza o el bienestar de niñas y
niños, las familias pueden contactarse con Fonoinfancia, de lunes a
viernes de 8:30 a 19:00 horas, llamando gratuitamente al 800 200 818 o a través
del chat disponible en www.fonoinfancia.cl. Un equipo de psicólogas y psicólogos
expertos en crianza, niñez y familia están disponibles para acompañarles.
Carolina Diez Pastene, psicóloga supervisora del Programa Fonoinfancia
Octubre 2025

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