Declaración Publica MAPU O.C: Consideraciones Sobre la Coyuntura Política y adhesión a la candidatura presidencial de Jeannett Jara
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| Jeannett Jara |
MAPU OBRERO CAMPESINO
Declaración Publica
6 agosto 2025
I.- Consideraciones Sobre la Coyuntura Política
1.- El
gobierno desde su partida ha enfrentado una sistemática y persistente ofensiva de la derecha tras el objetivo de
debilitarlo y contribuir a fraccionar a la centro-izquierda, buscando ganar
para sus objetivos a capas medias de la población atrayendo a sectores del
centro político, al PDG, a disidentes
del PDC, a los llamados Amarillos, entre otros.
Por su parte, el gobierno y sus partidos, evidenciando
cierto grado de desorientación programática y pérdida de nitidez de sus
objetivos estratégicos, no han hecho una oportuna y eficaz defensa respecto de
las críticas demagógicas y oportunistas de la derecha y sus medios.
En buena
medida, ello se debe a que en las fuerzas de centro-izquierda existen diversas
posiciones ideológicas y políticas que no permiten tener suficiente nitidez en
los objetivos y en cómo lograrlos.
Estas
diferencias se han expresado en juicios negativos sobre el pasado y en lugar de
aprender, tanto de sus avances como de las limitaciones y errores, no se sacan
conclusiones que contribuyan a hacer más claridad sobre el quehacer.
2.-
Algunas de estas posturas atribuyen las actuales dificultades al modo como se
puso fin a la dictadura; a que luego la Concertación asumió el “modelo”
económico establecido por el régimen dictatorial, entre otros juicios
negativos.
Pero
en rigor, lo que se desconsidera es que el origen de los actuales problemas arrancan desde el
golpe de estado. Los propósitos fundamentales del golpe eran, de un lado, crear
las condiciones políticas, económicas, sociales e ideológicas para que los
sectores democrático-populares no volvieran a estar en situación histórica de
disputar el poder a los minoritarios intereses.
De
otro, la dictadura se orientó en función de la transferencia de recursos de las
mayorías a la minoría, tanto públicos como privados, por medio de diversas
rebajas o exenciones tributarias, por las privatizaciones de bienes estatales y
por la sobreexplotación de la fuerza de trabajo.
3.- Como se
sabe, el proceso de concentración de la riqueza en las últimas décadas no
ocurre en virtud de las pérdidas y ganancias de fuerzas que concurren
“libremente” al mercado, sino que ese proceso fue desencadenado a sangre y
fuego por la dictadura, en conformidad con su carácter de clase.
En él
tuvo poco que ver la imaginación, capacidad emprendedora y “audacia” del
empresariado monopolista, como no fueran las indispensables para tomar por
asalto los salarios, los derechos de los sindicatos, la tasa de ganancia de
pequeños y medianos empresarios y la propiedad de las empresas públicas.
Toda la compleja red de
represión desplegada por la dictadura contra las fuerzas democráticas, los
sindicatos y los gremios, son las formas políticas que adquieren
inevitablemente las condiciones de sobreexplotación; no hay explotación extrema
sin represión extrema.
El
mayor nivel de desigualdad en Chile se desarrolla con la dictadura. El régimen
dictatorial que debimos enfrentar fue la más refinada y calculada obra de
sometimiento de las mayorías nacionales a los mezquinos intereses de una reducida
capa de chilenos, con efectos que aún persisten en virtud de las correlaciones
de fuerza.
4.-
Aún más, las posturas izquierdistas carecen de una comprensión cabal de los
procesos sociales que les ha correspondido enfrentar a las fuerzas democrático-populares
y sus respectivas organizaciones. Durante el Gobierno Popular hubo sectores
ultra-izquierdistas que pretendieron ir más lejos bajo la consigna de “avanzar
sin transar”.
Ahora
tenemos posturas izquierdistas que, con juicios contra “la vieja política y sus
recetas tradicionales”, tienden a estrechar el conglomerado de fuerzas
necesarias para los objetivos democráticos, concepciones que no tienen debidamente en
cuenta que los cambios requieren reunir enormes fuerzas para doblegar a los
minoritarios pero poderosos intereses. Más aún, estrechar una
alianza política por el cambio sólo ha conducido al descalabro.
Hay
quienes por razones etarias no vivieron la lucha anti-dictatorial, ni mucho
menos el Gobierno Popular (1970-1973) y, menos aún, los procesos de Reforma
Agraria y Sindicalización Campesina, que se implementaron en el gobierno de
Frei Montalva (1964-1970), con el apoyo de la izquierda y la oposición de la
derecha, procesos que enfrentaron la tenaz, ilegal y violenta resistencia de
los latifundistas.
Más
cerca en el tiempo, fue “la vieja política”, la que encabezó la lucha de la
gran mayoría de chilenas y chilenos por poner fin a la dictadura. Ciertamente
que no hubieron tales “recetas tradicionales”, por la simple razón que nunca
Chile se había enfrentado a una dictadura de corte fascista, extrema expresión
política de los intereses minoritarios.
Esa
“vieja política” evaluó la correlación de fuerzas que se enfrentaban en aquel
período y su “receta” consistió en desplegar un amplio movimiento político,
ideológico y de masas y así acumular las fuerzas necesarias para enfrentar y
derrotar a la dictadura, en el terreno institucional del propio régimen, en el
plebiscito de 1988 impidiendo así la prolongación de la
dictadura por otros ocho años.
Desde
allí todo avance democratizador se ha realizado con la oposición de las mismas
fuerzas de derecha que tras sus minoritarios intereses concibieron,
organizaron, instalaron, integraron y respaldaron el accionar de la dictadura
durante diecisiete años.
5.- La
lucha por los intereses económico-sociales de la gran mayoría se juega en los
procesos políticos e ideológicos. En este plano, los minoritarios intereses
cuentan con una vasta experiencia. Acá, a veces, desde la centro-izquierda, no
se tienen debidamente en cuenta las construcciones ideológicas con que el
capital financiero influye culturalmente en todas las sociedades.
Es así
que difunden términos que obscurecen el alcance real de las cosas, ellos sostienen que se ocupan del crecimiento. Pero cabe
consignar que al gran empresariado sólo le importa el crecimiento en cuanto
crecen los negocios y, fundamentalmente, en cuanto se incrementan sus tasas de
ganancia, aunque el negocio no “crezca”.
Es
preciso subrayar que lo que tenemos al frente no es un “modelo” sino un sistema
económico-social con sus respectivas proyecciones en el plano político,
ideológico, etc. La expresión “neoliberal”, es casi un término publicitario que
pretende encubrir los intereses reales de los capitalistas, esto es, la
extensión de la iniciativa privada a todos los ámbitos de la actividad
económica y social, las limitaciones al poder y rol del estado, proclamándose
la preeminencia del mercado y la libre circulación de capitales con sus
consecuentes desregulaciones, sobretasas de interés crediticio, colusiones,
etc.
El
capitalismo, cuenta con la “suma” de la experiencia de todas las clases
dominantes de todas las épocas. Obviamente que en cada sociedad –país o países-
este sistema se desarrolla de diversos modos y énfasis, según la mayor o menor
y mejor influencias de las diversas clases, capas y estratos sociales.
Todo
esto ayuda a los intereses minoritarios ya que los crecientes
niveles de concentración de los ingresos y la riqueza, con la consiguiente
desigualdad social, conducen a que sectores de la población, con menores
niveles de comprensión de los procesos económicos y sociales, tiendan a
favorecer las posturas demagógicas, oportunistas y populistas que expresa la ultra-derecha.
Así es que surgen, entre otros, Kast, Kayser, Carter y Parisi.
Más aún,
los poderosos intereses, cuando no utilizan a grupos de extrema derecha tras
objetivos desestabilizadores, recurren a la amenaza de no invertir, generando
un clima de incertidumbre respecto de la marcha de la economía.
El capital financiero tiene intereses tan
estrechos, tan minoritarios y excluyentes, que no abren perspectiva alguna de
desarrollo para la nación, para ninguna clase o sector social, que no sean
ellos mismos.
6.- Lo que está en juego no
son solo ciertos proyectos o concepciones ideológicas acerca de la vida
política e institucional del país, sino incalculables intereses económicos y
sociales, por cuyas magnitudes cabe concluir que se ejerza de parte de sus
poseedores una rabiosa y frenética defensa.
Nada de esto es nuevo en la
historia de Chile, el progreso del país ha marchado a contrapelo de esos
intereses; casi todos los avances se han hecho a pesar y en contra de ellos.
La
experiencia histórica e internacional ilustran que las clases que se proponen
modificaciones sustantivas en este sistema económico-social requieren reunir
sustantivas fuerzas para enfrentar a los adversarios refractarios al cambio
social minoritarios pero poderosos.
7.-
Sostenemos que el gobierno del Presidente Boric representa una oportunidad para
avanzar en resolver los urgentes problemas que afectan a la inmensa mayoría de
chilenas y chilenos. Pero cabe consignar que la poca claridad sobre
una estrategia de desarrollo del país sigue siendo un problema planteado entre
las fuerzas de centro-izquierda y que es urgente corregir.
Si
se carece de nitidez programática se hace más difícil convocar a las mayorías. El
gobierno y sus partidos tienen que hacerse cargo de definir qué es lo
prioritario que se debe acometer. Esto implica máxima claridad estratégica y
cuyas definiciones permitan una mejor identificación de los objetivos tácticos,
por cuanto los problemas planteados no se resolverán en plazos cortos. Además,
al gobierno y su coalición le resta poco tiempo al frente de la conducción del
país.
Se
podrá influir más y mejor en y sobre las tendencias del desarrollo de una
sociedad mientras mayor conciencia exista en sus cuerpos dirigentes acerca de
ese rumbo objetivo.
Para
ello es necesario una conducción política que tenga en cuenta la correlación de
fuerzas y un nítido programa que oriente su accionar, a fin de posibilitar que
se incorporen a un frente común no sólo tal o cual partido o tendencia sino la
mayoría de los chilenos, expresada en un cabal y disciplinado respaldo en las
masas organizadas.
8.- La
centro-izquierda alcanzó un buen acuerdo sobre elecciones comunales y
regionales. Pero resulta evidente que si concurre fraccionada está ante el
riesgo de perder en las dos principales elecciones 2025, presidencial y
parlamentarias.
En
esa eventualidad es probable que terminen imponiéndose las
fuerzas de la derecha con el posible apoyo de Demócratas, Amarillos, del PDG y
otras agrupaciones políticas menores.
Una
candidatura de derecha menos extrema (como Evelyn Matthei) que logre imponerse
al candidato más ultra derecha (léase Kast), facilitarían las cosas para
concitar esos apoyos (en segunda vuelta) a la candidata Matthei. Esto cabe
deducir de las palabras del Vice-Presidente de Demócratas Jorge Tarud de: “que hay espacio para ganar la Presidencia de la
República con Ximena Rincón, pero deja abierta una puerta a “la realidad
electoral” para participar de un eventual gobierno de Chile Vamos si
Evelyn Matthei llega a La Moneda”. (En Cambio21, 15-10-2024).
En
consecuencia, lo que está planteado para la centro-izquierda es alcanzar un
grado de acuerdo que permitan reagrupar sus fuerzas, fortalecerse programática y orgánicamente
cuanto antes. Y mientras no converjan le dejan todo servido a la derecha y
ultra-derecha.
9.- En
la actual situación, y respecto de las elecciones de parlamentarios, el mínimo
de unidad necesaria debe ser una sola lista, con el acuerdo de que el que tiene
mantiene. Acá dos listas ofrecen a la derecha la opción de alcanzar más
representación en virtud de la eventual dispersión de votos en la
centro-izquierda.
En la
elección presidencial (2025) , óptimo es una sola candidatura. En su defecto
compromisos explícitos de apoyos en segunda vuelta. En
suma, está a la orden del día alcanzar los acuerdos más amplios posibles, tanto
desde el punto de vista programático, estratégico y táctico, como en el plano
de la acción concertada del conjunto de las fuerzas democrático-populares.
II.- Retomar la Tarea de Democratización
del País
1.- El objetivo general de las fuerzas
democráticas debe ser continuar avanzando en la tarea de democratización de
nuestra sociedad, formulando cuanto antes un programa sólido y coherente que,
al tiempo, de expresar los problemas más apremiantes de las mayorías, se haga
cargo cabalmente de la estrategia de desarrollo del país, esto es, el crecimiento sostenido, cualitativo y
sustentable.
Es
preciso constatar que, pese a lo logrado, nuestra economía es aún demasiado
vulnerable y avanzar tras esos objetivos no es cuestión que se logre en plazo
breve y sin un esfuerzo persistente del conjunto de la sociedad.
De
allí que es imprescindible establecer una
perspectiva de desarrollo, de
crecimiento y de progreso material, que nos permitan alcanzar
posiciones más sólidas en el plano económico, social e institucional, sobre la
base de una estrategia nítida en torno a la cual se ordenen las diversas
iniciativas que es necesario llevar adelante.
2.- Esos objetivos
estratégicos deben apuntar a profundizar el intercambio y a fortalecer y
ampliar el mercado interno. A partir de esas orientaciones corresponderá
definir las tareas prioritarias que se deberán emprender, entre otras, en
infraestructura, energía, educación, capacitación de la mano de obra,
comunicaciones, innovación tecnológica, en el plano institucional, etc.
Distraer
energías de esas tareas fundamentales nos sitúa al filo de farrearnos la
posibilidad de avanzar sostenidamente en la democratización
de nuestra sociedad. En esta
perspectiva es necesario privilegiar el ahorro y la inversión por sobre el
gasto y utilizar los recursos naturales del país al servicio de todos los
chilenos, restableciendo, por ejemplo, el carácter público de las aguas.
3.- Chile tiene acceso al 95% de los mercados mundiales, pero
una cosa es acceder a ellos y otra es posicionarse cabalmente. La estrategia en
curso amerita un claro concierto entre el estado, las empresas y los
trabajadores, si se quiere alcanzar
altos niveles de competitividad, consolidar las opciones alcanzadas y abrir
nuevas alternativas para nuestros productos.
Una política más equitativa en la distribución de los ingresos se
funda en la necesidad de avanzar hacia un desarrollo más armonioso de nuestra
sociedad, condición indispensable para que el país y sus empresas sean más
competitivas en el orden internacional.
De
allí que el propósito de abaratar el costo de la mano de obra, constituye una
amenaza a las potencialidades competitivas del país. Por el contrario, ante la
necesidad de competir mejor, es clave el aumento sostenido de los salarios
Cabe subrayar que la competitividad de las empresas debe descansar
en la estabilidad social del país, en sus certezas institucionales y jurídicas,
en las mayores destrezas de nuestra mano de obra, en la innovación tecnológica
y en la propia eficiencia de las
empresas
Por el contrario, de persistir altos grados de desconfianzas y de
tensiones, las empresas chilenas se harán menos eficientes, lesionarán su
productividad y la calidad de los productos, afectando negativamente las
potencialidades competitivas del país.
4.- Al mismo tiempo, es decisivo ampliar y fortalecer el mercado
interno, incrementando los ingresos de los sectores medios y populares. En esta
perspectiva es clave sostener tasas altas de empleo en virtud de sus efectos
positivos sobre la demanda lo que permite, a su vez, generar una dinámica que
potencie el conjunto de las actividades económicas.
En función de ese objetivo es preciso desplegar una política
agresiva de promoción de las micro y pequeñas empresas, otorgando créditos
estatales blandos y en condiciones flexibles de servicio de ellos, porque sus
posibilidades de desarrollo están sujetas a la disponibilidad de soporte
financiero fluido y de oportunos refinanciamientos. En realidad, ninguna
empresa puede desenvolverse con éxito si está ahogada financieramente.
Un segundo criterio es implementar programas focalizados y
especializados de asistencia técnica y de capacitación. Esto implica que el
soporte técnico contribuya a que las Mypes eleven sus capacidades para
enfrentar los desafíos de gestión, entendidos estos como los métodos para
resolver las tareas de cada negocio, o sea, las formas en que se presenta el
continuo producción-distribución-comercialización y como se encaran las
exigencias de esa trilogía.
También es preciso estimular las iniciativas asociadas de las
mypes, ya que del grado de asociatividad depende para el pequeño productor, en
buena medida, la posibilidad de realizar economía de escala, generar volúmenes
de productos atrayentes y una oferta diversificada.
Se trata, en suma, de promover una actitud de mayor
emprendimiento, un tipo de gestión más innovativa, que es indispensable en
función de incrementar las capacidades competitivas del pequeño productor y de
su desafío de elevar la productividad, disminuir costos, alcanzar precios
eficientes, mejorar la calidad y presentación de los productos.
Acá, sin duda, se debe considerar la magnitud del esfuerzo y la
perseverancia que él requiere porque se trata de una tarea que no puede ser
encarada con las exclusivas fuerzas del
pequeño productor y que, por consiguiente, requiere de un adecuado soporte
estatal.
5.- Resulta evidente que si se establece con nitidez un horizonte
de desarrollo será posible dimensionar los desafíos que se deben enfrentar, las
tareas prioritarias, sus respectivos plazos y adquieren un sentido más
coherente e imbricado las diversas iniciativas sectoriales que correspondería
abordar.
Así, la estrategia de “apertura”, debiera situarnos en términos
más precisos y exigentes respecto de los asuntos educacionales. Si nos proponernos alcanzar tales niveles de
intercambio, en cuáles plazos, de ello resultará también la proyección de qué
nivel de
escolaridad requerirá el país, qué calidad del profesorado, contenidos y
métodos pedagógicos, etc.
Es claro que “la educación” es un factor clave en el ascenso y
movilidad social, pero antes que nada es esencial en términos de productividad,
manejo de tecnologías y calidad de los productos. Entonces, la prioridad debe
consistir en que la cuestión educacional, incluida en ella la capacitación
laboral, se enfoque en la dirección de la estrategia de desarrollo.
La tarea de mejorar la calidad de la mano de obra es asunto
relevante. Más aún si se tiene en cuenta que de aquí a que la elevación del
nivel cualitativo educacional se traduzca en mayores incrementos de calidades
de ella transcurrirá un plazo aproximado de una década, de tal modo que en el
interregno se hace necesario establecer planes especiales de perfeccionamiento
de la mano de obra.
Es así que la exigencia de un segundo idioma es inevitable tanto
para el plantel profesional y técnico de las empresas orientadas al
intercambio, para los trabajadores de ellas que manejan tecnología más avanzada
o cuyas labores residan en los servicios que se prestan a los diversos flujos
de visitantes extranjeros, en especial al turismo.
6.- Si esta estrategia de desarrollo descansa en el intercambio y
la ampliación del mercado interno, es indudable que de ello cabrá concluir
cuántas y cuáles serán las tareas que se deberán acometer en el plano de la infraestructura, ya sea que se
trate de carreteras, caminos secundarios, aeropuertos, puertos, etc.
Similares proyecciones cabría hacer, entre otras, respecto de elevar los niveles de seguridad
ciudadana en cuanto dice directa relación con mejorar la calidad de vida de las
personas y también desde el punto de vista de las actividades económicas si se
pretende, por ejemplo, desarrollar extensivamente la industria turística.
A este respecto se hace bien en
concentrar esfuerzos en comunas y barrios de mayor densidad delictiva, pero es
necesario también orientarse prioritariamente hacia los delitos que alimentan
dinámicas más “perversas”. Por ello, se debe focalizar el combate al tráfico de
drogas a todos los niveles y contra las bandas delictivas que evidencian un
alto grado de “profesionalismo”.
7.- En otro plano, las cifras en investigación no sólo son bajas
sino, además, no existe una articulación eficaz entre el estado, las empresas y
las universidades.
Acá, correspondería que el gobierno constituya un comité
público-privado, con participación de empresarios y universidades que, a plazo
breve, establezca criterios respecto de qué tipo de investigación requiere el
desarrollo del país. Alcanzar aquí un consenso puede resultar significativo
para impulsar esta área y facilitar sus requerimientos de financiación.
8.- La modernización de la organización del estado también debe
enfocarse desde la estrategia de desarrollo. Un sistema político que adolece de
limitaciones en sus formas de representación, constituye un obstáculo para el
desenvolvimiento normal de nuestra sociedad. Por el contrario, importa al
desarrollo del país prestigiar sus instituciones y hacerlas más sólidas. Y para
ello es decisivo y urgente combatir los actos de corrupción y de latrocinios de
recursos públicos.
Es conveniente revisar el sistema de municipios y de
regionalización a fin de elevar su eficiencia en la gestión y vincularlos más directamente en los procesos
de intercambio, a partir de la formulación de planes estratégicos en función de
potenciar sus ventajas productivas, de la explotación intensiva de aquellos
rubros transversales, como es el caso del turismo. Estos son los cimientos en que se sostiene un real proceso
descentralizador.
9.- Es necesario que el estado, más allá de sus funciones
legislativas y de gestión, ejerza una suerte de liderazgo en impulsar la
estrategia de desarrollo y no se limite solo al ejercicio eficiente de sus
facultades político-administrativas.
Se precisa de un tipo de estado más reducido pero de mayor
calidad; menos ingerente en ciertos ámbitos pero con mayores facultades y
eficiencia en su tarea fiscalizadora; menos asistencial y más promotor de
emprendimientos; más ágil y menos burocrático; y en algunas áreas,
definitivamente propietario y gestionador.
10.-
En general, por un período no breve, los
egresos fiscales deben orientarse en prioridad a la inversión a fin de
potenciar y dinamizar las actividades productivas. Pero es preciso encarar las
situaciones más apremiantes de quienes subsisten en condiciones altamente
desmedradas y/o damnificados por desastres naturales.
Así,
la asistencia estatal debe focalizarse hacia los
sectores más vulnerables de la sociedad, esto es : tercera edad e infancia. Por
ejemplo, se debieran establecer casas de acogida, costeadas por el estado y
garantizando su calidad, para las personas mayores de familias de menores
recursos. De igual modo cabe enfrentar los problemas del sistema de salud y
previsionales.
También es necesario encarar la tarea formativa de la infancia,
para ello se debe emprender un plan especial cuyo fin sea asegurar la calidad y
gratuidad para la enseñanza de los niños. Ello implica la selección del mejor
plantel docente de que pueda disponer el país, estableciendo remuneraciones
acordes con esa calidad y la construcción o adecuación de colegios debidamente
confortables.
Al
mismo tiempo, en concertación con los Municipios, impulsar la creación de parques populares en
los sectores de menores ingresos hasta alcanzar la media de áreas verdes
recomendada por la OMS.
Otro tipo de subsidios, como el
habitacional, tienen un efecto más directo en la marcha de la economía, en
cuanto demanda a diversos otros rubros, con efectos positivos en el
empleo y las remuneraciones.
Por tanto, es conveniente ampliar la
cobertura e incrementar los montos de los subsidios habitacionales y poner
en marcha un plan estratégico de construcción de viviendas que apelando a
aquellos predios propiedad de municipios y otros entes estatales que, en un
plazo prudente, permita terminar con el déficit habitacional y con las
condiciones infrahumanas en que viven miles de compatriotas.
11.
- Cabe subrayar que la estrategia
de desarrollo debe sostenerse por un período prolongado, en esta perspectiva es
preciso apuntar a generar un “clima virtuoso”, exento de toda demagogia, tras
el sentido de un país que se propone como horizonte hacer las cosas del mejor
modo posible para responder adecuadamente a los desafíos que nos están
planteados. Es necesario convocar a trabajar “más y mejor” y a que ese trabajo
sea debidamente remunerado.
12.- En esta perspectiva declaramos nuestra adhesión a la
candidatura presidencial de Jeannett Jara que ha demostrado suficiente
inteligencia y carácter para asumir la conducción del país.
Omar Jofré F
Fernando Ávila I
Presidente Nacional Secretario General
Partido MAPU Obrero-Campesino
Santiago 5-agosto-2025


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