No hay tiempo que perder… a retomar la iniciativa política para enfrentar a Kast, a la burguesía y al conjunto del bloque en el poder
El gobierno de Boric, Vallejo, Toha, Marcel, Monsalve y compañía, ya ha cumplido su rol de restauración y contrainsurgencia, asignado desde la oscura noche de ese 15 de noviembre por parte de la burguesía y el bloque en el poder, donde la totalidad de los partidos del orden pactaron la táctica que logró contener el alzamiento popular, encauzar las luchas callejeras por la vía institucional y, por otro lado, generar las condiciones para el cierre del ciclo abierto desde los años 2000. De esta manera a través de reformas institucionales y legales buscaron perfeccionar el modelo de dominación y explotación capitalista y aislar a los sectores en lucha vía persecución, criminalización y represión. Su tarea ya está acabada y como estaba escrito en el libreto de aquella noche, le toca gobernar a la otra fracción del duopolio.
Los resultados electorales que llevaron a Kast y a la fracción más reaccionaria de la burguesía y de la ultraderecha chilena al gobierno también generaron nuevas condiciones para los sectores del campo clasista, popular y revolucionario, no sólo los sectores que gobernaran el país comienzan a articularse para enfrentar la “oposición constructiva”, sino que también las y los revolucionarios nos vemos con más urgencia que nunca en la obligación de proponer una táctica para el actual periodo de la lucha de clases, que permita modificar la correlación de fuerzas a favor del proletariado y el pueblo y retomar la iniciativa política para hacerle frente al gobierno de emergencia y a la falsa oposición.
Por un lado, debemos con celeridad fortalecer los mecanismos que nos permitan articularnos entre los diversos destacamentos del pueblo pobre organizado, impulsar luchas concretas al interior del campo popular y clasista, haciendo visible la alternativa revolucionaria para las y los trabajadores y el conjunto del pueblo, esto significa destinar esfuerzos en generar iniciativas para el debate y el actuar subversivo, evitando transformarnos en opinólogos de la política del bloque en el poder y dar saltos concretos en organización y lucha al interior del pueblo y las y los trabajadores, no basta con reflexionar colectivamente si esto no se traduce en iniciativas que busquen de forma articulada y concreta impulsar la protesta popular y la acción directa de masas.
Además, como tarea de primer orden, tenemos la obligación de generar las condiciones para que más compañeros y compañeras se sumen a las filas de la revolución, demostrar práctica y discursivamente que el organizarse es una urgencia y a la vez una necesidad frente al actual escenario de la lucha de clases, que para incidir e intervenir en la realidad político – social se debe militar, que el ser comunista revolucionario, es una acción colectiva y que solo es posible mediante la participación activa en los diversos destacamentos del proletariado. Desde luego que somos autocríticos en torno a nuestras debilidades y errores como sector y debemos buscar la permanente rectificación, no culpamos bajo ningún punto de vista al pueblo, por el contrario, el que no seamos alternativa política para las y los trabajadores es en parte y principalmente nuestra responsabilidad política.
También debemos más que nunca deslindar con el reformismo y con los diversas organizaciones reformistas y revisionistas que seguramente en su oportunismo pequeñoburgués correrán a ocupar los espacios de “lucha” y de “oposición constructiva” para hacerle frente al gobierno de Kast y nuevamente buscarán encauzar nuestras demandas mediante la vía institucional en un próximo circo electoral, el cual ya sabemos y la experiencia nos ha demostrado, de ninguna manera ha atendido nuestras necesidades. Con claridad debemos dar la lucha de ideas desde la ideología del proletariado, develar las patrañas de quienes sin ningún escrúpulo trafican con los intereses de la clase trabajadora y el pueblo y enfrentarlos en todos los escenarios en el cual nos despleguemos.
Por otro lado, el rearme del proletariado y del campo clasista popular y revolucionario y el reimpulso de las tareas de la rebelión, significan en la práctica generar iniciativas para el fortalecimiento ideológico, orgánico, integral y de masas; también el desarrollar iniciativas políticas para la construcción colectiva de un pliego del pueblo y un programa de la revolución, instrumentos para la articulación y la lucha y no para cafetines ni reunionismos; además de preparar las condiciones, tanto materiales como subjetivas para una revuelta popular que remueva los cimientos de la dominación burguesa.
Tenemos sin duda muchas oportunidades concretas para llegar a acuerdos tácticos y estratégicos entre las diversas organizaciones revolucionarias hermanas, las diferentes conmemoraciones y jornadas de protesta, y desde luego estar en las movilizaciones propias de la lucha reivindicativa por educación, trabajo, salud, viviendas, entre otros derechos, hitos por los que debemos trabajar para poder aportar al inicio de un nuevo ciclo de protestas populares que enfrenten al gobierno, actividades que deberán marcar la pauta para delinear el escenario de lucha para el cual debemos estar preparados y preparadas.
¡Fuera Kast!
11 de marzo ¡Protesta Popular!
¡A Reimpulsar las Tareas de la Rebelión!
¡Juventud Clasista a Combatir!
Organización Comunista Revolucionaria - OCR
Chile, enero 2026

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