Racismo en la Convención ¿Acción saboteadora de la extrema derecha al proceso constituyente?




En estos últimos días ha detonado una serie de acusaciones de racismo, discriminación y denostación hacia derechos y representantes de Pueblos Originarios, en particular del Pueblo Mapuche, levantado desde expresiones de la extrema derecha en el marco del proceso constituyente que se vive en Chile.

Parte de esta situación ha sido encarnada en las convencionales de Vamos Chile, Marcela Cubillos y Teresa Marinovic. La primera, señalando con respecto a escaños reservados y derechos indígenas que “No hay ninguna razón para que tengan ventajas o privilegios”; y, la segunda, señalando que las intervenciones en mapuzungun (idioma mapuche) de la Machi Francisca Linconao al interior de las sesiones de la Convención son un “Show”, indicando también a medios que “«No me interesa saber de los pueblos indígenas» y catalogando la lengua Mapuche de “dialecto” y a su Pueblo como “etnia”.

Marinovic luego de una intervención de la Machi Francisca Linconao en lengua materna (Mapuzungun) traducida por intérprete al interior de la sesión de la Convención Constitucional que se desarrolla en la sede del ex Congreso Nacional, publicó en Twitter el 20 de julio: “Constituyente Linconao hablando en mapudungun… sabe hablar en castellano pero no importa: no pierde la oportunidad de hacer show”.

Previamente la constituyente electa en cupo del Partido Republicano, había tildado de dictadora a la Machi Linconao, quien respondió a través de un comunicado: “Me ha acusado de 'dictadora', y hoy, dice que he montado 'un show' porque me he expresado en mi lengua materna", apuntó. En esa línea, dijo que sus declaraciones "han generado incitación al odio racial y denigración a sectores considerados como vulnerables, tanto en Chile como a nivel internacional: afecta a mujeres, adultas mayores y pueblos indígenas", argumentando que su derecho a expresarse así se basa en la Ley Indígena, el Convenio 169 de la OIT, la Ley contra la discriminación N° 20.609, y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de Pueblos Indígenas.

La periodista, comunicadora y educadora Mapuche, Eugenia Calquín, indicó frente a estos sucesos: “El único show al que hemos asistido los últimos 200 años, son sus fantasías blancas de país monocultural, monolingüe o sus colegios lindos donde la miss solo habla en inglés o en otros francés, italiano, alemán... Mientras acá los kuma de mi Pobla hacemos fila para aprovechar las "sale" de los "mall" pidiendo su "delivery" para el "break"...”

Este 22 de julio en un enlace del programa matinal indicó que «No me interesa saber de los pueblos indígenas», y calificó como una “imposición” y una “provocación” por parte de su par Linconao, emplear una lengua que no es conocida por otros convencionales, además de señalar esta lengua de los pueblos originarios como un “dialecto” y al Pueblo Mapuche como una “etnia”.

La exministra de Educación y actual Constituyente, Marcela Cubillos, tampoco se ha quedado atrás en este escenario. Señaló en sesión del 14 de julio: “Quiero poner de manifiesto mi oposición a que se siga dividiendo la Convención en identidades, privilegiando unos por sobre otros. Lo digo especialmente por los representantes de Pueblos Originarios que llegaron en escaños reservados. No hay ninguna razón para que tengan ventajas o privilegios en el uso de la palabra, integración de comisiones ni en la sala que se sientan”.

Agregó Cubillos: “El abuso de identidades socava la igualdad ante la ley, generando categorías de personas en que unas prefieren a otras. La democracia necesita igualdad, que la política de identidad rompe. Ningún colectivo, como ocurre hoy con los Pueblos Originarios, puede erigirse como una contraparte en un órgano de representación nacional”.

La reacción de Cubillos fue en contra del planteamiento de escaños reservados de Pueblos Originarios para el cumplimiento de cuotas relacionadas con el derecho a la participación al interior de Comisiones de la Convención, para garantizar la participación efectiva sobre temáticas que conciernen al conjunto de la sociedad y a su vez, establecer desde la Convención, mecanismos de consulta externa a los Pueblos Originarios, sobre temáticas que directamente conciernen en derechos indígenas, lo que ha sido destacado por cuanto sería la primera vez que un organismo de la República de Chile cumple de esta forma con esta obligación establecida en normas internacionales de derechosa indígenas.

Contexto ideológico que busca sabotear

Frente a los hechos que han ocurrido en este último tiempo, la Constituyente Mapuche Natividad Llanquileo manifestó en términos generales en twitter este 22 de julio: “No extraña prácticas y actitudes de grupos obcecados dogmáticos, conservadores, reaccionarios, acostumbrados al abuso, con negacionismo y manipulación sobre DDHH y confabulación contra derechos de pueblos y Nacionalidades. Pero, Ya NO más!!”.

En una publicación en Le Monde Diplomatique, la constituyente Mapuche Llanquileo señalaba en mayo de este año: “No está demás decir que, seguramente, sectores vinculados al poder político y económico que ha dominado todo este tiempo bajo el amparo constituyente otorgado por la dictadura, en medio de su catarsis y decadencia, con diversos tentáculos y dimensionando parte de sus historiales de abusos, arrogancias, saqueos y opresión, con una absoluta incapacidad democrática, van a intentar de una u otra forma sabotear y conspirar contra todo avance transformador, por lo tanto los logros y conquistas van a tener que cuidarse dentro y fuera de la Convención”.

Para el Equipo de Trabajo por Derechos Colectivos lo ocurrido en estos casos, señalados como actos racistas, son parte de un contexto ideológico de sectores de extrema derecha que profesan el autoritarismo, el negacionismo, un falso patriotismo nacionalista, conservadurismo y populismo, “cuyas acciones se instalan para alinear a grupos a través del manejo de sentimientos primarios y la irracionalidad”.

Señalan: “Es parte de un contexto ideológico de la extrema derecha, con una campaña orquestada desde antes de la instalación de la Convención y que busca aportillar el proceso constituyente. Llama la atención la campaña desplegada en redes sociales a través de lo que se podría denominar un ejército digital, incluyendo a ex uniformados y quizás en servicio activo, con directrices pre formateadas, con deslegitimaciones, maquinaciones, cizaña y denostaciones. Llama también la atención que estos grupos acusen por ejemplo a la mesa directiva de la Convención y a convencionales de Pueblos Originarios, de Movimientos sociales o de la llamada nueva izquierda, con denominaciones de totalitarismo, supremacistas, tiranía, dictadores, autoritarismo y de censuradores a la libertad de expresión”.

Para el equipo de trabajo, estos ataques no son al azar ni coyunturales. “Hay un comportamiento público de figuras políticas de este sector que asumen un rol y detrás, hay una acción orquestada que reúne a grupos formados que pretenden generar influencia en redes sociales, una distribución masiva de manera tendenciosa, con posicionamientos que confrontan y polarizan, lo que es engrosado con bots automatizados que muchas veces, al marcar tendencias e interacciones, les permite el acaparamiento de medios, es decir, la agenda pública. Por ello, responder a los discursos de odio bajo sus lógicas y superficialidades, sólo contribuyen a amplificar más las pautas de estos grupos neofascistas, ya que su objetivo no es el debate, sino una escalada saboteadora”.



Fuente: El Ciudadano

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