Advierten que lluvias y temperaturas cálidas de invierno y primavera impactarían huertos frutales del centro sur
Especialista de INIA Quilamapu se refiere a efectos que podría generar la presencia del fenómeno climático “ENOS” en huertos de cerezas, arándanos y otros frutales en las regiones de Maule, Ñuble y Biobío. También destaca avances para mitigar impactos productivos, ante pronósticos que anticipan abundantes lluvias de invierno y primavera, junto a temperaturas más cálidas a lo normal.
“El fenómeno El Niño–Oscilación
del Sur (ENOS) debiera traer consigo una temporada invernal más cálida, en
especial en lo que respecta a temperaturas mínimas, y un aumento en los montos
de precipitaciones de invierno y primavera”, explicó el experto en agroclimatología
del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Quilamapu, Raúl Orrego.
Agregó que, si bien esto es
positivo desde el punto de vista del abastecimiento de agua y de la disminución
del riesgo de heladas, surgen otros riesgos importantes para la fruticultura,
como lluvias intensas en momentos sensibles y una menor acumulación de frío
invernal, “lo que será especialmente sensible en regiones del centro sur como
Maule, Ñuble y Biobío, donde se encuentra una proporción significativa de la
producción frutal de exportación del país”.
Para hacer frente a este periodo,
el especialista en frutales de INIA Quilamapu, Cristian Balbontín, advirtió que
uno de los principales efectos del ENOS se relaciona con la alteración en la
acumulación de frío invernal en las plantas. Precisó que, en especies de hoja
caduca como el cerezo, manzano y arándano, el cumplimiento adecuado del
requerimiento de horas frío —que en el caso del cerezo oscila entre 800 y 1.200
horas bajo 7,2 °C dependiendo de la variedad— es crítico para una correcta
salida de dormancia.
“Cuando este requerimiento no se
cumple, se produce una dormancia incompleta, lo que se traduce en brotaciones
desuniformes, asincronía floral y una reducción en la eficiencia de la
polinización”, resaltó el investigador. Añadió que estas alteraciones afectan
directamente la cuaja, la carga frutal y, en última instancia, el rendimiento y
la calidad de la fruta.
Indicó que el problema se
intensifica durante la primavera, ya que las precipitaciones con temperaturas
más elevadas a lo normal generan un ambiente altamente favorable para el
desarrollo de enfermedades fungosas. Destacó que los hongos patógenos Botrytis
cinerea y Monilinia spp. pueden colonizar tejidos
florales, comprometiendo la viabilidad de las flores y afectando el desarrollo
posterior del fruto. “A ello se suma el impacto indirecto sobre insectos
polinizadores, cuya actividad se ve limitada en condiciones de lluvia,
reduciendo aún más la tasa de cuaja”.
Balbontín manifestó que, en
etapas cercanas a la cosecha, las precipitaciones representan uno de los
principales factores de riesgo en cultivos como el cerezo. “La absorción de
agua a través de la cutícula incrementa la presión interna del fruto,
provocando partiduras, un defecto severo que afecta directamente la condición
comercial”. Aclaró que, en algunos mercados de exportación, incluso niveles
moderados de partidura pueden reportar pérdidas económicas significativas.
Estrategias de mitigación
Frente a este escenario, las
estrategias de adaptación deben abordarse de manera integrada, resaltó Cristian
Balbontín. Sostuvo que una nutrición equilibrada —especialmente en calcio y
otros elementos asociados a la integridad de los tejidos— resulta fundamental
para mejorar la respuesta de las plantas frente a condiciones de estrés y
favorecer una salida de dormancia más homogénea.
En términos de protección física,
el investigador de INIA Quilamapu señaló que el uso de coberturas como
macrotúneles ha demostrado ser efectivo para reducir la incidencia de lluvias
directas sobre el cultivo, particularmente en especies de alto valor como
frutilla y cereza. “Estas estructuras permiten disminuir la presión de
enfermedades y optimizar el uso de agroquímicos”, acotó.
Desde el punto de vista
fisiológico, añadió que la investigación ha avanzado en el uso de reguladores
hormonales, como ácido abscísico y derivados de jasmonatos, orientados a
fortalecer las propiedades estructurales de la piel del fruto. Subrayó que estos
compuestos pueden inducir cambios en la cutícula y en la organización celular
de la epidermis, lo que reduce la susceptibilidad de partiduras y contribuye a
una mejor condición de postcosecha.
Anticipación y toma de
decisiones
En un contexto de alta
variabilidad climática, la anticipación se vuelve un factor crítico, precisó el
especialista en frutales. “Hoy no basta con reaccionar (…) es necesario prever
los escenarios y ajustar las decisiones productivas en función de condiciones
climáticas proyectadas”, aclaró.
El agrónomo indicó que el INIA
—entidad científica vinculada al ministerio de Agricultura— se ha
fortalecido en evaluación de calidad de frutos y en el desarrollo de
herramientas que permiten vincular variables climáticas con resultados
productivos y de postcosecha. En este aspecto, enfatizó que “el Laboratorio de
Calidad de Frutos de INIA Quilamapu cumple un rol clave en este proceso,
generando información aplicada para la validación de tecnologías y estrategias
de manejo”.
En lo que calificó como una realidad
con márgenes climáticos más estrechos, Balbontín afirmó que resulta esencial “entender
qué aplicar, cuándo hacerlo y con qué objetivo”, lo que debe traducirse en una
mejora real en la calidad de la fruta.
Por último, señaló que el avance
hacia sistemas predictivos que integren clima, estado nutricional y parámetros
de calidad a cosecha representa una de las principales líneas de desarrollo
para el sector. “Estas herramientas permitirán no solo mitigar riesgos, sino
también optimizar decisiones logísticas y de destino de exportación, fortaleciendo
la competitividad de la fruticultura chilena en un entorno cada vez más
incierto”, concluyó.

Comentarios
Publicar un comentario
El Itihue Es Miembro De La Red De Medios De Los Pueblos de Chile, además integra La Coordinadora de Medios Populares de Ñuble. Su Director Es Samuel Muñoz Orellana Contacto Fono - WhatsApp +56 9 6319 1710. Mail diarioelitihue@gmail.com. Hola. Necesitamos de tu apoyo económico para seguir con este medio de comunicación, lo puedes realizar a la cuenta Rut 13.618.014-2 BancoEstado/ Chile En la Región de Ñuble, Necesitamos romper el Cerco Informativo Haz un Clip en la Publicidad. Gracias